lunes, 18 de julio de 2016

Ni oculta ni confesa...






Ni oculta ni confesa.
No elijo ni proclamo aquello que no nombra
mi luz ni mi silencio,
ni el sueño que despierta con ojos azorados
-licenciando la brea de la palabra trunca-
girándose en sí mismo
en busca de un dios que lo sostenga.

Si acaso ves que oriento mi nostalgia
que mis ojos atentos impiden tu caída,
que paladeo esta fábula entre el aliento
de los mostos amargos y perdidos
-que ni añejos afloran su estirpe de sarmientos-
ni pienses que te sigo.

Si acaso y tienes tiempo,
ve como salgo de mí para llorarme –para llorarnos-
en este acaso abisal e imperdonable
que abrazó la suerte de aquel Kursk,
en las tantas batallas rendidas sin pelearse,
en la esperanza hecha bandera pisoteada que levanto
-contracorriente… de cara al mundo-
en la sangre que se pierde cada día sin sangrarse,
en las voces que aislaste y que volviste sombras…
cuando éramos la luz,
la luz inapagable de un faro que sostengo
-a duras penas- en nombre de la historia.


Martha Jacqueline