miércoles, 22 de septiembre de 2021

El sacudón del espejo...

Cuando intuyo tu silueta entrándole a la ceguera de mis ojos,

ruge el viento,
el viento…
hermano de los senderos que da sentido a mis pasos,    
y me vuelvo entonces posible de llegar hasta tu cuerpo.

Y soy semilla en tu vientre,
minúsculo germen de la geografía inconfesa
que me dibujan tus años,
y soy esto,
un poco menos que nada,
un sacudón del espejo dándole muerte a la ausencia,
un arma de luz servida para hacer justa, paloma,
esa batalla que da sentido a mi vida.

Beso el cruce final de tu pulso y mi poema,
me arrodillo ante este sueño, y los beso,
como mismo doy el labio a la noche del encuentro…
y soy el verso en tus manos,
verso largo pa´ sentirte y que nadie más te sienta.

lunes, 20 de septiembre de 2021

Cantata a lo imposible (poema)



Lo imposible, sí, lo imposible…
algo que se parece al relieve de tu rostro brillando en el cielo de mi soledad,
apenas una inextinguible sombra en la marcha del acontecer
que se escapa por las fracturas del alma
o el reverso de un escenario que se divide y multiplica
en la obra más excelsa de Dios.

Lo imposible, sí, lo imposible…
territorio inexplorado donde se fraguan los vínculos de todo lo inasible,
esa piedra juzgada en el presente por el pecado del polvo que fue ayer,
o arca de Noé para salvar especies que no son de este mundo.

¿Acaso has percibido su flor nacida en equinoccios
oculta en la memoria del gran día?
¿Acaso has visto la moneda que paga el precio de su muerte
en manos del barquero que lleva a la otra orilla?

Lo imposible, sí, lo imposible…
algo como el vacío que me crece dentro y no puedo palpar cuando te pierdo,
como cuando busco en un libro cualquiera de la noche
una palabra, un signo,
una señal que llegue poco a poco y se detenga,

Poema...


 Detrás…
el cielo del mundo es una raya en la palma del tiempo
que se lee sobre el pecho de la eternidad.
El viento florece en las espigas.
Vistamos la penumbra de sencillo,
la voz de lo profundo, en el umbral.

domingo, 19 de septiembre de 2021

Adagio...



Es más cruda la tarde cuando roza el silencio
porque la mano de la memoria viene a tocar mi pecho
porque el olvido se hace piedra, teja, clavo…
y ahí… en ese instante
mientras larga una plegaria memoriosa,
bajo los arcos del tiempo te recuerdo
en el triste silencio de la tarde.

Estarás así en mí...

          

Estarás así en mí…
coronado de luces y de pámpanos,
y en tus costados será el sueño
el inviolable santuario que abra
al invisible eslabón de toda fe.

Habrás bebido de todas las aguas.
En ti se habrá probado el infinito de los cielos
entallándote el vuelo de algún pájaro
en los dedos de siempre,
concebidos al gesto de acercarte
al creciente lunar de tu reverso.

Se habrán precipitado
los altísimos muros de lo ignoto con tu voz,
apenas con un canto.
Y habrás entrado al espacio del jardín abierto
por el sendero de esfinges milenarias
que anuncian el tránsito hacia la eternidad.

Lo habrás perdido todo para ganarlo todo.
Tu mirada será sobre todas las cosas.
Habrás llegado al fin de todos los conceptos,
quizá vista tu lengua con la toga de un juez
con la videncia de luz de los profetas
o el mensaje sublime de los ángeles.

Ahora el mundo se alza para ti.
Mi alma se engrandece y te ha nombrado dueño,
rey y guerrero sobre la inmensidad.
Podrás hacer y deshacer constelaciones,
formar rompecabezas con el oro de los escarabajos,
aposentar tus tentaciones en cámaras secretas.

Ya tendrás tú todas las llaves.
Ya caerán para ti todas las puertas.

sábado, 18 de septiembre de 2021

Pensamiento de Chief Seattle



 "Esto es lo que sabemos:
La Tierra no le pertenece al hombre, el hombre le pertenece a la Tierra.
Todas las cosas están conectadas; así como la sangre une a una familia.
El hombre no tejió la red de la vida, es meramente un hilo dentro de esa red.
Cualquier cosa que él haga a  sí mismo, se lo está haciendo a la red.
Cualquier cosa que él haga en la red, se lo está haciendo a sí mismo".

jueves, 16 de septiembre de 2021

Al filo de tu boca...



Estaba mirando una foto de la lluvia
en este jueves que casi se termina,
una foto futura que nunca se ha tomado
con tu brazo de hombre rodeando mi cintura.

Estaba así, como apoyándome,
en una fiebre que siempre me perdura,
balbuceando tu nombre con un falso recato
mirándote desnudo, al pie de mi locura.

Estaba casi pura con mi vestido viejo…
me dolían tus ojos quitándome la ropa,
estaba sencilla como para una fiesta
de besos bien servidos al filo de tu boca.

Demian de Hermann Hesse (descarga gratuita)




«Demian»

Siendo «alemán», no es provinciano. Inolvidable el efecto electrizante que tuvo inmediatamente después de la Primera Guerra Mundial el «Demian» de aquel misterioso Sinclair, una obra que con impresionante precisión dio en el nervio de la época y arrastró a un entusiasmo agradecido a toda una juventud, que creía que de sus filas había surgido un portavoz de su sentir más profundo (y era un hombre de ya 42 años el que le daba lo que necesitaba).  Thomas Mann

Apuntes de Hermann Hesse sobre la obra


«Demian»
(1919)

 De todas partes me piden que explique por qué no publiqué el «Demian» con mi propio nombre, y por qué elegí precisamente el seudónimo Sinclair.
 Como algunos periodistas han averiguado mi paternidad literaria y han destruido mi pequeño secreto, confieso ser el autor de la obra. Pero no puedo ni satisfacer ni aceptar los deseos de revelación y explicación sicológica sobre el origen del «Demian» y las razones de su seudonimidad. La crítica tiene el derecho de analizar al escritor hasta donde pueda, también tiene el derecho de tildar de tontería y llevar a la luz de la discusión pública lo que para el escritor es importante y sagrado. Pero ahí se agotan sus derechos. Sobre los secretos, hasta los que no llega la crítica, el poeta sigue teniendo su propio derecho, que sólo él conoce, su pequeño y bien guardado secreto.