jueves, 27 de junio de 2019

Yo te he soñado (poema)...


Yo te he soñado…
con tu barba crecida entre mi pelo,
llenándome el talle de señales,
sumergido en los secretos de mi pecho.

Yo fui la hembra…
que te sostuvo en sus caderas,
alimentando el gozo de una noche
que parecía ser eterna.

Cierro los ojos…
el amor me penetra
hasta teñir de púrpura el crepúsculo,
mi gesto femenino te despierta,
y en tu rostro de sombra yo dibujo
el ardor de este cielo irresistible
tan herido de soles y de estrellas.


 (Yo te he soñado y soy de ti aun cuando despierto)


II
La noche será larga.
No se ha perdido todo… déjame tu recuerdo.
Al fin y al cabo, eres mi verso hecho palabras
-aprendido de idiomas indirectos-  
pero que siempre vuelven a recordarnos
lo imposible de la vida y sus misterios.

Todo está en calma ahora.
Soy libre para llamar las cosas por su nombre.
Voy de camino hasta tus brazos
a cuenta y riesgo de un destino
que me libera del mundo y sus fracasos.

Nadie nos ve. Ámame ahora
que el sol se desangra en el silencio,
ola en el mar, espuma a punto de ser rota
en los acantilados de mi cuerpo.

Todavía conservo tus palabras
como única herencia de mis bienes,
hoy sé que llego tarde y, sin embargo,
muero de amor, de sed junto a tu fuente.


miércoles, 19 de junio de 2019

Qué importa (poema)...




Qué importa si algún día llegaras a olvidarme
si llevo tu nombre palpitando en mis venas
qué importa que mi amor no pudiera alcanzarte
si del cielo nunca ha caído una estrella.

Qué importa que la vida se empeñe en separarnos
si nunca he de olvidar aquella vez primera
en que me hiciste tuya sin temor al pecado
de ver arder en tus brazos a una mujer ajena.

Qué importa que mi amor no sea correspondido
ni que haya escrito este triste poema
si siempre te amaré como en un sueño
aunque no estés conmigo y aunque tú... seas de ella.

martes, 18 de junio de 2019

Poema V



  De haber podido mantenerte,
de haber podido,
el vino no sería
hábito de muerte llevadera…
ni sería la ausencia
materia del caos
en conflicto
con la noche que sueña.

La ciudad hoy bosteza,
nadie reconoce su aullido
ni su salto de insomnio.
Los fantasmas son míos,
y el silencio… los despierta.


miércoles, 12 de junio de 2019

Estoy aquí para alumbrarte (poema)

Fue sagrada la lluvia que limpió de tierra los tristes huesos de los muertos,
simple barro, manojo de albardillas que florecen murmurando la canción
que levanta la brisa de los inconmovibles labios del follaje.
Y aunque no importe llover y aunque nos duelan los muertos… aquí te espero,
aunque mi alma se haga muro que erige lo invisible en las ladronas alas de la niebla.

Mujer…
el sol se me hace negro como una amenaza de cielo sin promesas,
se me duerme la voz en el descanso de tus manos… -con tanto que decirte-
pero he cerrado mi boca con tu beso y he cantado un himno de alabanza
para después del día en que dictarán los dioses su palabra, donde yo seré tú:
en la frontera sin descanso de la piel, en el aliento final del porvenir,
en la sombra del vidrio que devoró el azogue con un hambre de espejo
a medio concluir.
(Entonces me mirarás igual que la profecía de un paso
que se anticipa al camino aún no creado
y hurgarás en el corazón cerrado de la rosa con ímpetu de celo).

domingo, 2 de junio de 2019

La poesía de Octavio Fernández Zotes...


Acaba de fallecer el extraordinario poeta: Octavio Fernández Zotes, habitual colaborador de Letraweb por muchos años y amigo en lo personal de una sensibilidad sin igual. 
Este poema fue publicado por él, en este espacio, en el año 2008. 

Y, aunque ha partido físicamente, siempre estará en nuestro corazón.
Sirva de merecido homenaje a su memoria. 

VIAJE A TU MEMORIA

Cuando haya pasado el tiempo de las rosas
y cierren tras de mí las puertas herméticas del Hades,
yo tomaré la ruta hacia Occidente
en un viaje sin retorno a las Hespérides,
o a un Avalón desierto y sin manzanas.

Cuando cierren las puertas y ventanas
del último aposento; cuando el viento
se haya llevado el polvo ingrávido
de mis últimas palabras;
cuando ya no quede nada,
sólo quedará un leve recuerdo
del que te nombro como única guardiana.

Aunque yo me haya ido, perdido en esa barca
que pilota Caronte
y no haya un horizonte por delante,
seguiré habitando en el seno
íntimo del jardín de tus recuerdos.

No quiero ni más gloria ni más nada.

Y si has de ser el fiel guardián, yo te convoco
a que evoques mis sueños no alcanzados.
No los mezcles con llantos ni plegarias;
te entrego el Grial donde mi sangre mora.
Envuélvelo en sonrisas y caricias
sobre el lecho de algodón de tu memoria.

sábado, 1 de junio de 2019

Los Jinetes de Calíghuly (Relato Breve)



La vieja Maía señaló el sol que, como una gran bola de fuego onírico, se escondía tras el horizonte. El gato negro que la acompañaba maulló de forma sostenida simulando el llanto de un recién nacido, mientras arañaba con sus uñas el fango de un color rojo diabólico.

La hechicera asintió con la cabeza como si se entendiera con alguna entidad invisible que flotara ante sus ojos. Sacó de su morral un cuenco repleto de cenizas y las esparció, con su huesuda mano, hacia el gran Dolmen de Calíghuly. Al instante, la estructura pétrea crujió, con un lamento de siglos, deslizándose sobre sí misma hasta dejar una abertura en el suelo que conducía a una puerta de roble antiguo. Maía tomó al felino por el cuello y lo colocó sobre la cerradura clausurada por una tozudez de años. Luego comenzó a entonar un canto ininteligible que se confundía con el rugido del viento. Entonces, el gato fue perdiendo consistencia hasta volverse un humo -denso y oscuro- que reptó a través de la puerta liberándola del cerrojo.

La hechicera sonrió. Estaba a punto de cambiar la historia de los siglos.

Cuando, al fin, liberó la entrada, Cuatro Jinetes salieron del vientre de las profundidades del subsuelo entre una emanación de gases sutiles capaces de adormecer a los no iniciados en sus misterios. Cuatro guerreros destinados a cada cardinal: norte, sur, este y oeste.

Se nombraban: Hambre, Sed, Sueño y Caos.

Sueño, erguido sobre su corcel de un color bruma de orilla, debería vencer a Caos que sería el causante de que Hambre y  Sed asolaran la humanidad.

Era el inicio de la Creación. Los Dioses, ocupados en otros menesteres, jugaban a los dados.

A lo lejos, en un futuro distante, el primer recién nacido llegaba al mundo con los ojos abiertos y el apetito colmado, sin la necesidad del pecho de su madre.

Pero pronto todo cambiaría.

La suerte estaba echada… pues Maía, la hechicera, había liberado a los Cuatro Jinetes Dormidos:
                    Los Jinetes de Calíghuly.