lunes, 27 de marzo de 2017

A Outrance



No fue ligera la tierra de este siglo
sobre nuestras cabezas,
por más que soñáramos manotearle la suerte
lanzándose a morir
en cada una de sus puertas.

Todo pasó con la fugacidad de un parpadeo apenas.
Y aún hoy cierta señal del tiempo que pudo ser feliz,
acude a socorrer la idea de alguna vendimia memorable,
como cuando tramábamos lo añejo por la cuesta hacia siempre
de algún lunes de Abril,
o nos resolvíamos ya parte en la ecuación
de algún todo de Mayo.

Entonces creíamos tener todas las llaves.

Pero te fuiste yendo dentro de cada mí.
Por cada adiós
quedó un cielo privado de su albatros,
y alguien murió en todos y cada uno
de los rincones de mi mundo,
cada absurdo poeta que me naciste aquí:
entre el pecho y la ausencia,
entre el labio y el rezo,
antes de que te fueras.


Esteban D. Fernández

Sobre el autor: Yo soy un sueño, un imposible… vano fantasma de niebla y luz. Soy incorpóreo, soy intangible…

miércoles, 22 de marzo de 2017

Poesía del silencio...



Se me entreabre la noche con un sueño que no cierra,
allá se me va mordiendo un silencio americano que me trae tu poesía…
con sus planeos de sombras va escanciando el agua al tiempo,
para verdearte el otoño cuando se apuren las hojas
a tocarte el rastro… secas,

borrascoso, impredecible…

ahí llega la hora oscura espoleándole el tropiezo,
la luna decrece en rango y se hace punto en la tierra…
brillando sobre los charcos como si fuera luciérnaga
(incauto para el arroyo y rojo vivo pa’l cielo)

pero estás lejos… y me desnudo en la sombra,
le entro despacio al silencio y me acurruco temblando…
quizá la noche te traiga de tanto estarte pensando,
y sin querer pase el frío al descubrirte, de pronto,
acunándome en tu abrazo.

Se me entreabre la noche poesía del silencio…
sombra que arrastro en mis manos.


Martha Jacqueline

lunes, 20 de marzo de 2017

Todo parece tan real...



Todo parece tan real.
De repente padeces de ciudad
y te encuentras faltándole a tus pasos.

Te calza el abandono.

Si pudieras desflorar las sombras
que silencian las luces fondeadas por los años.
Pero mata el afuera que te vive
porque hay oleadas que son definitivas
cuando habitas abajo.

Rayas los días en troncos secos
para perdonar la desmemoria del olvido...
tú, la de vuelos apócrifos surcando las orillas,
la que secaste el sueño a fuerza de soñarlo,
la que encalló en ninguna parte
cuando remaba al filo de un recuerdo.

Y de repente la urgencia de morir
es horror a la muerte. Huye.
No huelas el abrazo de la puerta cerrada.
No te fíes del vano, ni del tiempo.
El azul se hace torpe detrás de una ventana.
Y yo, de tan real, podría ser cierto.


Esteban D. Fernández
Del Poemario: "Recuérdame".

Sobre el autor: Yo soy un sueño, un imposible, vano fantasma de niebla y luz… soy incorpóreo, soy intangible…


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