lunes, 18 de enero de 2021

Podría confesar...

 


Podría confesar que estoy hecha de noche…

y que por ti sostengo en vilo las estrellas,

que ardo cuando pasas a un “tal vez” de mi boca

o que el vino en tu piel tiene gusto a presencia.

 

Podría confesar que estoy hecha de fuego…

de ausencias, abrazos y sombras imposibles,

que esculpo mi ternura al fondo de tu sangre

cuando vas por la vida con tu mirada triste.

 

Podría confesar que estoy hecha de olvidos…

pero entonces recuerdo la esquina de tu nombre

donde acabo desnuda allí donde tu empiezas

a entallarme caricias con tus manos de hombre.

 

domingo, 17 de enero de 2021

AL SUR DE MI SONRISA

 


Vienes para contarme del canto y de la rosa

con tu paso rebelde hollando la ceniza

vienes como quien pasa una tarde de enero

febril en ese viento que desnuda a la espiga.

 

Vienes hilando aromas con letras de mi nombre

y arrancas de mi piel ternuras consentidas

llegas con el desorden de tu estirpe de hombre

sembrando primaveras al sur de mi sonrisa.

 

Vienes tirando horas de amor en mi ventana

y siempre que te nombro me acuerdo de algún frío

tu locura es un fuego urdido entre dos alas

que arde por mi cuerpo travieso como un niño.

 

sábado, 16 de enero de 2021

Estas ganas satánicas que tengo (poema)…


Estas ganas satánicas que tengo,

-maduras de nostalgia-

de ángel malo paseando por tu boca

besándote con rabia.

 

Este deseo inculto que me crece,

con manos de alas vivas y venenos,

esta caricia que nunca tiene ayuno

y hace con la pasión su trampa rara.

 

Este decir malas palabras al pensarte

y querer desarmarte con mi sexo,

estas ganas de amarte y ‹te toco›

de sembrarte con furia aquí en el pecho.

 

Estas ansias de poseerte entre temblores

y pensarme en tus ojos con apremio,

este mirar las sábanas amargas

donde me invento tu cuerpo en el deseo.

 

Este ser tuya para siempre, para siempre.

Este querer derretirte con mi fuego.


viernes, 15 de enero de 2021

Carta del soldado (poema)…



   
Compañera…
amo la parte de mí que tú habitas
sosteniendo mi canto con tu voz.
Quiero vivir amando la hermosura
que me florece interminable
en las profundas líneas de tus manos.

Paloma mía…
mi mundo está hambriento de tu risa
y tus ojos verdes son lo único que tengo
para barrer lo oscuro de esta prisa.

Aún te veo venir en la distancia
con el fusil al hombro
reteniendo en tu sangre
la parte de guerra que me toca.

(Mi herencia será tuya…
yo la pondré a tus pies para que tú la vivas)

Mis pupilas sabrán también de ti…
tú habrás de conquistarlas
con esa fuerza más
para la batalla inacabable
que será romper las cadenas de la patria.

A sangre y fuego
grabarás nuestros nombres
sobre los nombres de otros
que no tuvieron tiempo
para luchar por el sueño
común de la esperanza.

Llegará pronto el día… créeme…
ya se acerca la hora
en que la libertad se cumple
y brilla nuestra estrella
en el ardiente cielo de tus ojos.

Qué importa (poema)...




Qué importa si algún día llegaras a olvidarme
si llevo tu nombre palpitando en mis venas
qué importa que mi amor no pudiera alcanzarte
si del cielo nunca ha caído una estrella.

Qué importa que la vida se empeñe en separarnos
si nunca he de olvidar aquella vez primera
en que me hiciste tuya sin temor al pecado
de ver arder en tus brazos a una mujer ajena.

Qué importa que mi amor no sea correspondido
ni que haya escrito este triste poema
si siempre te amaré como en un sueño
aunque no estés conmigo y aunque tú... seas de ella.

jueves, 14 de enero de 2021

Prólogo al Libro de Poemas: “Recuérdame” de Esteban D. Fernández

 

Por Horacio De Stefano

Buenos Aires, mayo del 2016


¿Cómo presentar un libro de poesía?... ¿cómo describir el vuelo de una mariposa o el yunque de un herrero?

¿Cómo presenciar el nacimiento de los frutos?: ¿desde las manos del labrador?, ¿desde la grieta de la tierra fértil?

¿Cómo presentar un libro de poesía?

Se habla de un autor, de su alma rebelde y a la vez dócil. Se habla de los versos, libres de ser, pájaros… el canto del alma, el rugido del amor en cada verso.

Seguramente ambos elementos, autor y obra, están mucho más ligados entre sí de lo que puedan especular o decir de ellos estas palabras.

No imagino ahora la importancia de un prólogo, pues sólo puedo dimensionar entre vislumbres el camino que se abre a partir de las páginas siguientes… quizá esto sea un simple acompañamiento que, imposiblemente, pueda dragar la profundidad de dicho camino, las páginas verdaderamente necesarias.

El amor del poeta… la piel de la poesía…

Fuego y lluvia, eso será cada poesía en su más noble decir.

Polvo y viento el poeta, sólo eso, nada más y tanto, en la colonia de sueños y realidades que lo atraviesan.

De poco y nada serviría intentar descifrar los laberintos que lleva la mariposa en su vuelo… y es que tampoco existe un servir en descifrarlos, debemos pues explorarlos con los sentidos. Y es el impresionante acto de quedarse uno inmóvil, inmovilizado y flotando, observando semejante belleza… una de las maravillas de nuestra naturaleza: el vuelo de la mariposa, el alma del poeta, el yunque del herrero.

Y él lo sabe, pájaro de alas de seda, porque eso mismo es su poesía, el espíritu sin fronteras que fascina al amador que lo observa y lo inmoviliza, con brisa en el cuerpo, flotando, mientras libera todo el caudal de su frescura.