viernes, 7 de mayo de 2021

El Origen Perdido por Matilde Asensi


Hacía mucho tiempo que tenía ganas de leer alguna obra de Matilde Asensi y “El Origen Perdido” me ha brindado esa posibilidad. Ha sido una lectura muy instructiva pues nos acerca a la historia del Imperio Inca.

Es necesario señalar, mirando hacia atrás en el tiempo, que los primeros cronistas tuvieron que enfrentar varias dificultades para poder reproducir la historia incaica, ya que además de tener que superar la barrera idiomática, se enfrentaron al problema de interpretar la manera de ver el mundo de una forma totalmente distinta a como estaban acostumbrados. También es importante acotar que sus diversos autores tuvieron sus propios intereses al escribirla: el de los cronistas españoles fue legitimar la conquista, el de los ligados a la iglesia católica fue legitimar la evangelización describiendo la religión incaica como obra del demonio y el de los mestizos e indígenas fue ensalzar al imperio.

El “Origen Perdido” nos adentra en las ruinas de Tiwanacu (es una antigua ciudad arqueológica, capital del estado tiahuanacota ubicada en el Departamento de la Paz, Bolivia, a 15 km al sudeste del lago Titicaca) donde se encuentra la Puerta del Sol que es conocida a nivel mundial como la mejor muestra del grado de perfección que alcanzó esta cultura. La novela hace referencia al mensaje inscrito en los bajorrelieves de la parte superior del monumento que hasta ahora nadie ha podido descifrar y que se cree guarda una fórmula para que no se extinga la humanidad.  

jueves, 6 de mayo de 2021

Siempre he de volver (poema)…

 

"A ti te hiere aquel que quiso hacerme daño

y el golpe de veneno contra mí dirigido

como una red pasa por mis trabajos

y en ti deja una mancha de óxido y desvelo.

No quiero ver, amor, en la luna florida

de tu frente cruzar el odio que me acecha.

No quiero que en tu sueño deje el rencor ajeno

olvidada su inútil corona de cuchillos".

Pablo Neruda
 
Mujer…
no me dejes pasar sin haber inscrito mi nombre
a puro fuego en cada puerta de tu vida,
ni sin que veas, disimulado entre las páginas del tiempo,
ese séquito de indicios que te dejo para después de hoy
con el que habrás de comprender la intención secreta de mis pasos,
esos pasos invisibles que nacen debajo de tus huellas para rectificarte el rumbo
y se interponen continuamente entre la oscuridad y tu caída.

¿Acaso no corrijo desde siempre tu camino de errores
con mi esfuerzo de ángel en la vereda de la eternidad?
¿Acaso alguna vez no te fui arrebatado de un fulgor del futuro
por los esbirros del revés y el infortunio?

Pero no temas.
Siempre he de volver.
Aunque me roben las reliquias que llevo en cada mano
para traspasar el umbral que lleva a tu misterio,
aunque el susurro que me anuncia se haga viento
y choque contra el muro de tu atención y se extravíe,
aunque se me quiebre el talismán con que te invoco
en la noche que avisa que no estoy y trae tus lágrimas,
aunque el manoseo de la lluvia borre el vestigio del olor de mi caricia.

miércoles, 5 de mayo de 2021

Es un llamado a ti que estás distante...



Es un llamado a ti, que estás distante,
pero tan cerca como la ola de la arena
es un llamado en armas, necesario,
como mensaje en vuelo por la guerra.

Es un llamado a ti, que me seduces,
no es un llamado hecho por cualquiera
es un llamado de miércoles en sombra,
es como un paso mío por tu acera.

Es un llamado de noche que me crece,
sutil, alucinado… de estremecido beso
por los febriles cauces de la entrega,
es un llamado que tengo, desvelado,
como ceniza ardiendo en la madera.

martes, 4 de mayo de 2021

Vuélvete mi animal (Poema)…



Invéntame una palabra
que no alcance la muerte,
un motivo para saber
de qué olvido me escondo,
échate en mi regazo
travieso como un niño,
vuélvete un animal
en mi cuerpo hasta el fondo.

Mira que mi evidencia
va diciéndose en sombras,
y que guardo lo fiero
debajo de mi talle,
mira que vuelo libre
como una paloma,
mira que voy rompiéndome
desde el pecho hasta el hambre.

Invéntame una caricia
que no alcance la muerte,
vuélvete mi animal,
mi certeza,
mi fiebre.

lunes, 3 de mayo de 2021

No me niegues tus alas (poema)



Hay en tus ojos la terrible desnudez del cuerpo que me incluye,
un amor interior que solamente se interroga
con la contemplación que llevo en el desatino de mirarte…
mujer amada,
hilandera de la lluvia doliente que saluda en mí a través de la nostalgia:
¿hay acaso otra forma de asomarse a un misterio que hasta el juicio final
será el color de la revelación en nuestras vidas?

Tú no entiendes tus manos,
esas manos con sus alas ceñidas al brasero del sueño…
pero a mí me duele la caricia cercenada
por la voluntad de un Dios que me hizo bruma opaca,
fantasma que no puede dormir sin la dulzura de tu piel
gastándole los bordes a los miedos,
triste arena que se vuelve juguete de la brisa al bajar la marea…
pero tú eres mi casa y tienes el olor a costumbre que te han dado mis hábitos:
–esas dulces monedas que encienden con ternura los días que apagamos-.

(Porque soy el invierno tanto como soy tus pasos,
y tu amor derrite la nieve que mana de mi corazón entumecido por el aire).

Ya ves que no puedo morir, porque estoy muerto…
sólo te espero en mi mundo de fugitivas sombras cuando se cumpla el ciclo
y tu forma de barro te despida.
Entonces comprenderás que la existencia no acaba con el final del cuerpo
y que el cuerpo no es más que aquella casa que al ausentarse nos recibe
en otro cielo.

domingo, 2 de mayo de 2021

La Conspiración Maquiavelo por Allan Folsom.


Nunca había leído ninguna obra de Allan Folsom y he decir que esta novela lo ha situado entre los autores que han despertado mi interés para continuar leyéndolo. Nada más mirar el título de esta obra sentí una gran curiosidad sobre la trama pues, como muchos saben, Maquiavelo fue un escritor florentino que es considerado padre de la Ciencia Política Moderna. Su obra: “El Príncipe”, que es una especie de tratado de doctrina política, figura entre mis libros de cabecera.  

Pues bien, el eje de la novela gira sobre una leyenda en la que se plantea que, en su lecho de muerte, Maquiavelo escribió una adenda a El Príncipe, una especie de programa secundario para obtener el poder. El mismo consistía en la creación de una sociedad secreta que tendría como norma gobernante la complicidad. Esta hermandad de sangre debería participar en un asesinato ritual: un sacrificio humano que debería ejecutarse una vez al año en un templo o una iglesia para darle a la ceremonia un matiz religioso. Como requisito se exigía que cada participante firmara un diario en el que se recogerían los nombres, fechas y lugares, además del nombre y forma de morir de la víctima y una huella digital con la sangre de los miembros impresa en el diario junto a la firma. Esto garantizaba la fidelidad a la sociedad pues la exposición pública del mismo conllevaría a la ruina y muerte de los implicados.

Pero se plantea que la adenda nunca llegó a los lectores que pretendía llegar y fue llevada a Roma donde cayó en manos de un grupo muy poderoso e influyente que la utilizó y la ha seguido utilizando durante siglos como base ideológica para sus propios fines. Para los que conocen este credo, la adenda se conoce como: “La Conspiración Maquiavelo”.

viernes, 30 de abril de 2021

Herencia del sur largo (poema)


Despunta el alba…
y salgo al rancho del tiempo para verte,
te hago una señal de humo con los leños de la vida que van ardiendo despacio,
me animo en una ilusión que anda rondando de bruja por mis manos,
las mismas, donde gitanerías del cielo me van leyendo la suerte diciéndome apenas nada:
sólo el cruce de un lugar,
la dirección de tu casa,
las pupilas de una sombra mirando fijo la herencia
que se desnuda en un roce y con un beso me mata.

Despunta el alba…
un viejo con ojos de puma me enseña a querer la tierra que andan trayendo tus pasos,
fuma un pitillo de hierbas para servirse la mirada de conjuros y visión larga,
tiene en sus manos una hembra que es vegetal de la piedra que nos marca la distancia,
un hechicero, un indio… soledad que no es de gente…
sino que es de aquella huella entre intentarlo y sentirse
como orillas de ese río que aman las mismas aguas y nunca llegan a unirse.

Cierro los ojos y me cunde el miedo a no poder verte,
siempre que vuelvo a tus huesos el corazón me golpea como un corcel desbocado,
siempre que estreno un latido tu nombre propio me llama
y voy tragando tu aliento como una hojita de ruda que me cura las entrañas.