jueves, 17 de mayo de 2018

Habitación sin Vistas de Maribel Romero. Finalista en la 46ª edición del Premio Internacional de Novela Corta “Ciudad de Barbastro”.



“La decisión que ha tomado Ignacio a sus treinta y cinco años es incomprensible para cualquier persona racional: aislarse del mundo. Pero su comportamiento anómalo responde a un motivo que solo él conoce, un doloroso secreto que se irá desentrañando con los testimonios de diferentes personas ligadas a su vida, su propio monólogo interior y la tenacidad de una psiquiatra que se ha propuesto convertirlo en un hombre libre. Habitación sin vistas es una crónica kafkiana que pone de manifiesto la vulnerabilidad del ser humano”.

Hoy quiero hablarles de una novela que quedó finalista en la 46ª edición del Premio Internacional de Novela Corta “Ciudad de Barbastro”, fallado el 15 de mayo de 2015, se trata de: “Habitación sin Vistas” de Maribel Romero.
Para los que somos asiduos lectores de la obra de esta excelente autora, no nos extrañará que siga cosechando lauros a lo largo de su carrera literaria. Todos conocemos su rigurosidad, su impecabilidad a la hora de abordar temas complejos, así como su habilidad para desarrollar la psicología de sus personajes.
Y en esta novela específicamente Romero despliega toda su maestría entretejiendo el monólogo interior de su protagonista con una destreza admirable. Al comenzar la lectura no podemos menos que preguntarnos: ¿Por qué Ignacio, un joven de treinta y cinco años, decide aislarse del mundo encerrándose en su habitación por un larguísimo período de tiempo?
Según datos que va aportando la novela comprenderemos que el mal que padece el protagonista es un fenómeno creciente en Japón. Se les llama a estos “reclusos en su cuarto”: hikikomori, o sea, son gente apartada que ha escogido abandonar la vida social, a menudo buscando grados extremos de aislamiento y confinamiento, debido a varios factores personales y sociales en sus vidas. Buscando más información en internet sobre este grupo de personas he encontrado que en la terminología occidental, este grupo puede incluir individuos que sufren de fobia social o problemas de ansiedad social. Esto también puede ser originado por agorafobia, trastorno de personalidad por evitación o timidez extrema. Este encierro voluntario como medio de evitar la presión exterior puede conllevar largos períodos de tiempo, e incluso, años. 

En el caso específico que nos ocupa, veremos que Ignacio tiene sobrados motivos para llegar a esa determinación. Pero no me adelantaré para que sean ustedes mismos quienes los descubran.
Sólo diré que lo real y lo ficticio tienden a fundirse en las quebraduras íntimas de los personajes y que la obra es pródiga en demostraciones de cómo conjugar datos, confesiones, coyunturas de espacio y tiempo, análisis personales. Lo aparentemente indescifrable de la situación nos muestra a la existencia con una oscuridad que nos deja perplejos por medio de la elocuencia de las imágenes.    
En fin, me ha parecido una novela interesantísima desde todos los ángulos, sobre todo desde el punto de vista de sus huellas emocionales, de lo que dice, incluso, cuando calla… tratando, con un éxito indiscutible, de horadar las capas más profundas de la psiquis.
Una vez más felicito a su autora y recomiendo a todos aquellos que aún no se han acercado a su obra que lean: “Habitación sin Vistas”.
Martha Jacqueline Iglesias Herrera