martes, 3 de octubre de 2017

Amemos solamente aquello por lo cual podemos también morir…



Se va por la tierra andando como extraño y como loco, buscando seno donde reclinar la cabeza, labios donde poner los labios, hogar en que dar calor al corazón. Y se halla, y todo es bello de repente: abandónase el espíritu a los placeres de la confianza: germen caliente reanima el perezoso jugo de las venas. No es amor la solicitud de los presuntuosos, ni las vanidades de la mujer, ni los apetitos de la voluntad.

Amor es que dos espíritus se acaricien, se entrelacen, se ayuden a levantarse de la tierra en un solo y único ser. Nace en dos con el regocijo de mirarse, alienta con la necesidad de verse; crece con la imposibilidad de desunirse: no es torrente, es arroyo; no es hoguera, es llama; no es ímpetu, es ternura, beso y paz.
José Martí

Sobre la imagen
: Venus e Cupido de Alessandro Allori, Musée Fabre, Montpellier.