lunes, 3 de julio de 2017

Aanroo (poema)



Todo retrocedió hasta nunca.
Los siete espíritus ordenan las palabras de Job
en el canto de las cien mil estrellas.
Y a veces se hace lejos para el rayo de Sirio.


Tu reino fue fundado sobre la tierra negra
donde un fulgor sustrajo la sal de su simiente.
Así, como el presagio labra el Cuerno de Amatea
entre las ceremonias de la ley.

Ellos marcharon ya…
confundidos con la bruma de las primeras aguas,
rocío de miel en la rama de muérdago
para resucitar a la bondad decapitada
en los altos corredores de la penitencia.


Una batalla a muerte
que desperdicia el oro de todo lo inasible
para encarnar la sílaba
que incuba el aliento de los antecesores.

Tu raza convocó las campanadas de un instante
para asistir a los desamparados,
tiempo de eclipse donde un tajo de gloria
ha de exhibir la lumbre
de unos costados devorados por tigres
entre los signos de las bendiciones.

Se levantan los sellos…
mientras ensayas el dialecto de algún posible desarraigo
y una corona de intemperie en las investiduras de la noche,
desnuda el rastro de lo que se desvanece
en la lengua de los elegidos,
como runa de un eco en el conjuro del regreso
a la patria de hacer revoluciones.



Sobre el autor: Yo soy un sueño, un imposible, vano fantasma de niebla y luz… soy incorpóreo… soy intangible…