lunes, 22 de agosto de 2016

Yo te he soñado...


Yo te he soñado…
con tu barba crecida entre mi pelo,
llenándome el talle de señales,
sumergido en los secretos de mi pecho.

Yo fui la hembra…
que te sostuvo en sus caderas,
alimentando el gozo de una noche
que parecía ser eterna.

Cierro los ojos…
el amor me penetra
hasta teñir de púrpura el crepúsculo,
mi gesto femenino te despierta,
y en tu rostro de sombra yo dibujo
el ardor de este cielo irresistible
tan herido de soles y de estrellas.


 (Yo te he soñado y soy de ti aun cuando despierto)

II
La noche será larga.
No se ha perdido todo… déjame tu recuerdo.
Al fin y al cabo, eres mi verso hecho palabras
-aprendido de idiomas indirectos-  
pero que siempre vuelven a recordarnos
lo imposible de la vida y sus misterios.

Todo está en calma ahora.
Soy libre para llamar las cosas por su nombre.
Voy de camino hasta tus brazos
a cuenta y riesgo de un destino
que me libera del mundo y sus fracasos.

Nadie nos ve. Ámame ahora
que el sol se desangra en el silencio,
ola en el mar, espuma a punto de ser rota
en los acantilados de mi cuerpo.

Todavía conservo tus palabras
como única herencia de mis bienes,
hoy sé que llego tarde y, sin embargo,
muero de amor, de sed junto a tu fuente.



Sophie Delany
Del Poemario: Bendición o Castigo