lunes, 30 de enero de 2017

La poesía de Susana March

Me dolerás todavía muchas veces… y cada vez me extasiaré en mi daño.

He soñado contigo...
He soñado contigo
sin saber que soñaba...
En la gran chimenea
crepitaban las llamas,
la tarde se moría
detrás de la ventana.
Te he visto en mis ensueños
como un blanco fantasma,
alto junco ceñido
al aire de mi alma.
Te he visto ennoblecido
por estrellas lejanas,
turbado por la fiebre
de mi propia nostalgia.
Sobre la alfombra, quieta,
te sueño arrodillada.
Te sueño como a un Príncipe
de los cuentos de Hadas,
como a un vikingo rubio
con escudo de plata.
¡Qué bien quererte mucho
hasta quedar exhausta!
¡Qué bien sentirme siempre,
--¡Dios mío!-- enamorada!
Me da miedo el vacío
que me queda en el alma,
el frío que me hiela
cuando el hechizo pasa.
Yo quiero amarte mucho,
con un amor sin pausa,
con un amor sin término,
como los dioses aman,
como los astros, como
las bestias y las plantas.
Siento celos del leño
que acaricia la llama...
¡Igual me abrasaría
si tú me acariciaras!



Cuando esté muerta y mi ignorada tumba
pisoteada sea por mil generaciones
y apenas de mi nombre quede un borroso trazo
sobre la fría losa que me cubra.
Cuando se haya perdido hasta el recuerdo
de la dulce belleza de mi raza
y las jóvenes que amen ignoren
que antes que ellas amé...
Cuando ya nadie exista
que evoque mi fantasma,
que cante a media voz mis versos... dime,
¿me seguirás amando tú, oh, perfecto,
oh, amante, sin posible muerte, vivo
hasta el fin de todo lo creado?
Por dónde he de vagar yo en mi profundo
vacío involuntario, ¿habré de hallarte?
¿Qué será de mi Ser si he de perderte
como al mar, como al sol, como a los pájaros?


Sobre la autora: Poeta española nacida en Alcalá el 28 de enero de 1918.
Desde muy pequeña se inició en la poesía y al cumplir los 14 años publicó su primer libro. En 1946 lanzó su obra «Ardiente voz» que la consagró definitivamente como una de las grandes poetisas de España. Casi toda su obra es un canto al íntimo objeto del deseo y una sentida invitación al hombre para que cumpla su función de varón; sin embargo, en una de sus obras, «Esta mujer que soy», emplea un aguda crítica a la burguesía contemporánea.
Entre sus libros de poesía se destacan «Rutas»1938, «La pasión desvelada» 1946, «El viento» 1951, «La tristeza» 1953, «Los poemas del hijo» 1970 y «Poemas de la Plaza Real» 1987.
Falleció en 1991. ©