jueves, 21 de junio de 2018

21 de junio (poema)

Yo nací bajo la influencia
de cierto signo sagrado ungido por la magia de una antigua leyenda,
me alumbró un sol de junio con la gracia del cielo en el día más largo del año,
y aún llevo en mi frente la marca de los elegidos:
–esos- que señala el destino para cumplir el designio de la gran soledad.

De mi vida cargo el peso de un nombre hecho a la medida de mi porvenir,
un sueño que se cruza de incógnito por aquellos sitios que amo y no podré olvidar,
un destello de ilusión en pleno vuelo
que es como un temblor de tierra cuando aletea por mi boca
sellada para siempre con un beso de amor,
y una historia que pasa estremecida por los ritos que pinta el verde de mis ojos
en el cortejo de mirar.

De mi paso por el mundo quedará la insondable impronta de este viaje,
donde no he querido ser más que aquello que ya fui,
donde he amado mis lágrimas en la misma medida que a la dicha,
donde he abierto el desafío a la estación dorada de otro tiempo
haciéndolo guerra justa en el combate de existir.

Mientras tanto
seguiré siendo la soberana de un imperio invisible y salvaje,
en el cual crece la sombra de mi rostro cuando nadie me ve pasar,
donde enciendo hogueras impermeables a esa agua que nos llueve del alma
para alumbrar -del único hombre que amo-  los secretos,
que son aljófares de lo celeste revelando su brillo en lo más íntimo de la eternidad.

Yo nací bajo la influencia
de un anillo de luz desenterrado bajo el umbral de las constelaciones del hechizo,
aquellas que grabaron los dioses en el cielo de una noche de locura
crecida en medio del enigma de soñar,
aquellas que brillaron de la mano del siglo invocando un conjuro
para abrirme los días con las bisagras de una suerte
que prolongaba en su sino la eterna hora de esperar.

Yo nací bajo la influencia
de un sello de incalculable tristeza que me estrechó los lazos con todo lo imposible,
rúbrica de una quimera
con mi nombre en su borde alentando el dulce sueño de la muerte,
con la cifra de la edad renovando ese rumor de evocación del corazón adormecido,
con la suma de la memoria de mi herencia ardiendo al rojo vivo.

Yo nací bajo la influencia de un embrujo de amor:
el veintiuno de junio de mil novecientos setenta y cinco.  


Martha Jacqueline Iglesias Herrera
Del Poemario: “Ritual de lo invisible” (2018)
Publicado Vía Email