domingo, 15 de abril de 2018

La historia oculta de Pablo Neruda…


Hoy quiero hablarles de algo que a mí me ha sorprendido muchísimo, una historia muy triste que no sé si ya ustedes conocerán pues data del año 2004. Me refiero a la hija que se ha descubierto que tuvo ese extraordinario poeta chileno Pablo Neruda con su primera esposa, la holandesa: María Antonia Hagenaar. 

                      
Según se cuenta, la niña, llamada Malva Marina Reyes, nació en 1934 y murió en Gouda en 1943 a causa de hidrocefalia. Para los que no lo saben, este es un trastorno cuya principal característica es la acumulación excesiva de líquido en el cerebro, lo que trae como consecuencia una dilatación anormal de los ventrículos lo que es potencialmente perjudicial en los tejidos del mismo.


Al parecer, el poeta la vio por última vez en 1936 y luego las abandonó a ella y a su madre.
No es hasta sesenta años después de su muerte cuando en Holanda aparecen las primeras fotografías de la niña. Este período sombrío de la vida del poeta, del que sus biógrafos no tenían mayores referencias, fue revelado por las investigaciones en Holanda de Antonio Reynaldos e Isabel Lipthay y de Alejandra Gajardó desde Chile.




Creo que para todos será un enigma porqué Pablo Neruda no escribió sobre ella ni en sus libros ni en su autobiografía. ¿Acaso por vergüenza? ¿Por su inmensa desdicha? ¿Acaso sí lo hizo y no nos dimos cuenta?



Independientemente de todo, pienso que él ya no está entre nosotros para aclararnos sus motivos, los que por otra parte considero muy personales. Particularmente soy de la opinión que el mundo y la crítica no tienen derecho de inmiscuirse en las zonas privadas, en los aspectos más íntimos y dolorosos de un ser humano, por más que éste haya sido con su obra parte muy significativa de cada uno de nosotros.
No mancillemos la memoria de quien ya no está presente sin conocer sus contundentes razones por muy crueles e injustificadas que nos parezcan.

Concluyo este pequeño artículo con el poema que yace sobre la tumba de Malva Marina y que le dedicara Federico García Lorca.



Martha Jacqueline Iglesias Herrera