miércoles, 8 de marzo de 2017

ELLAS... CONCILIAN EN TU NOMBRE.




Amo a la mujer. Veo en su esencia al sauce que se pliega al viento y se mantiene en pie, mientras que el robusto roble, resistiéndose, se quiebra y cae. Nada me desarma más que el acercamiento a esa sonrisa tierna, que solo ellas saben dar. Un viaje al fondo del misterio, un tránsito a las complejidades de otro universo donde se vuelve espejo en que se mira el mundo para conformarse. Ellas, hacedoras de una larga lista de acepciones que entretejen su vocablo. Un motivo para descubrir la muerte apenas como fin de la palabra y comienzo de lo que aún no fue nombrado. Esencia que desanda en mis armarios y me traza la ruta de mi piel, que no es más que la ruta de mi vida y la batalla que me vence cuando me ocupa todo lo que soy y hasta lo que no he sido. Ellas, concilian en tu nombre. Porque no alcanzará la vida para recordar todo lo que fuimosy mi olor es tu olor en una habitación llena de ausencias. Y allí me quedaré, hasta que un día vuelvas y acalles con tu luz el fin de la palabra que me anuncia la muerte… a través del silencio de tus manos.




Esteban D. Fernández
Del poemario: "Recuérdame" 


Sobre el autor: Yo soy un sueño, un imposible… vano fantasma de niebla y luz. Soy incorpóreo, soy intangible…