martes, 7 de marzo de 2017

Él...



Lo sé.
Solamente –él- puede escribir mi noche.

Existirme en la boca que nació para que la besara.
Desandarme su historia -entre mí y para mí-
y ofrendarme el deseo, la furia de sabernos… el tiempo.

Lo autorizo a sentirme. Lo padezco.
Su boca sabedora me descubre y me presenta
ante esa –yo- que se niega a acudirme
cuando se exilia en mí y su hambre me estalla
descontruyendo los silencios entre sus manos clandestinas,
su boca… la furia… el tiempo.

Lo sé.
Solamente ante él me danzo… desnuda… liviana,
y soy lo dulce que ensaliva cada espacio -lo amargo-
aquello que mediovive en la ruta de sus ojos – a tientas-
y busca allá, mapificado, su breve pulso entre los barros;
y saltan líneas a las doce de un recuerdo,
en esa tierra… que nos pervive y que nos viaja,
en la grafía de un vacío que lo es todo y -no es nada-.

Lo sé.
Solamente él puede escribir mi noche.
Lo autorizo a sentirme. Lo padezco.


Poema finalista Premio Amor Varadero, Cuba.


Martha Jacqueline
Del poemario: "Si no fuera de ti".