lunes, 20 de febrero de 2017

Se rompió el maleficio...




Se rompió el maleficio.
Eres el talismán que cayó partido por el rayo en un pozo de tinieblas
y tu poder quedó como una piedra dormida entre mis manos.
Di vuelta a mis pisadas trazando una frontera entre la exaltación de la costumbre
y el polvo de la fe que bosquejaba constelaciones debajo de tus pasos.

Ahora quedas lejos.

Uní con un fulgor de nieve tus palabras,
te disputé lo profundo de mi ser donde animabas los fracasos.
Mientras te vi volar…
planeabas como un pájaro negro bendiciendo las ruinas
y oxidaste la envoltura del aire con tu arsenal de edenes en naufragio.

Vete. No te detengo.

Ahora junto los pedazos de mi estirpe en un crisol del cielo,
vacío de despojos los lazos con todo lo imposible.
Y acaso sea poco…
quizás no sea suficiente cavar hondos los túneles de los vocablos de la suerte,
pero ya no te quiero…
se desvaneció tu hechizo y es como saltar de pronto en el vacío,
un nuevo amor me ayuda a levantar con la fuerza de sus alas,
               y estoy en pie de nuevo,
                                                viva
                                                      lista para aceptar tu historia que se borra.



Martha Jacqueline
Del poemario: “La piedra del designio”.