miércoles, 3 de mayo de 2017

Hoy danzo para ti…

 Aunque nunca vuelvas a cruzarte en mi camino y no sea más que un sueño lo que vivimos hoy. Aunque no hayan sido escritos para siempre nuestros nombres y tal vez llegue el día que digamos adiós…

Aunque nunca más tus manos me acaricien y jamás vuelva a ser la mujer que ahora soy, te llevaré en mi mente como algo indeleble o como lo más bello que me sucedió.
Aún cuando en el recuerdo se desdibuje tu imagen por el paso del tiempo que el destino marcó, jamás olvidaré lo que aprendí estando contigo… del Amor.




HOY DANZO PARA TI


Hoy danzo para ti con la sal en la piel,
casi desnuda… casi mansa.

Diría que la quietud del mar domó mi rebeldía,
diría que el soplo de esta brisa pacificó mis pasos,
diría que la pasión me gastó el corazón y se me hizo luego
tibia ceniza en el hechizo de este instante.

Pero no me contengo.

Hoy danzo para ti con la sal en la piel,
desnuda… nada mansa…
porque lo que era freno me encendió el corazón
y se volvió locura en el crisol del tiempo,
porque sé que tu mirada se prenderá a la luna
y desde tu poltrona contemplarás mi cuerpo.


VIRTUD

Deshojaste mi cuerpo
falta de lo que cubre me dejaste toda
y quedé ante ti
tan frágil, tan blanca… como una paloma.

Y aprendí esa noche cómo alzar el vuelo
liberté mis alas, estrené mi anhelo
desatando las vírgenes ansias presas en mi boca.
No medió la tregua… sucumbió el espacio
al sentir tu lengua recorrerme toda
y supe por fin lo que era gozar
con las libertades que encendió tu aroma.

Deshojaste mi cuerpo
falta de lo que cubre me dejaste toda
y quedé ante ti
tan frágil, tan blanca… como tu señora.



DESENVÁINATE Y TÓMAME

Desenváinate y tómame… mira que huelo a hierbas,
mi volar de paloma me hizo alcanzar el cielo,
y cuando ya se sabe el gusto de la gloria
resulta muy difícil descender de tal vuelo.

Pero sé que extrañabas el olor de la tierra
y me vestí de sol, de llano, de montaña,
mi blancura de nube la guardé entre las ramas
y le pedí prestado el verde a la pradera.

Mis pies ya van calzados con polvo del camino
me salpiqué la piel con diminutas piedras
mis ojos los lavé con gotas de rocío
y en mi frente ya brilla clavel como diadema.

Este aroma terrestre es para que me tomes
y penetres en mí con fragancia de selva,
así que dale ahora, desenváinate y tómame,
mira que huelo a hierbas.


Martha Jacqueline Iglesias Herrera 
Del Poemario: "Si no fuera de ti"

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