martes, 12 de agosto de 2014

Esteban Fernández: Lo que de invierno muero, nazco de luz.



Habremos perdido hasta la memoria de nuestro encuentro... y sin embargo nos reuniremos, para separarnos y reunimos de nuevo, allí donde se reúnen los hombres muertos: en los labios de los vivos. (SAMUEL BUTLER)


ÉRAMOS TAN JÓVENES.
Éramos jóvenes y el mundo
cabía en las pupilas de tus ojos,
todo él, desde su páramo en sombras
hasta su roída grandeza
quedaba vencido, como yo,
frente a tu sonrisa de demoniaca virgen
que apresuraba la codicia de mis manos
hambrientas de rumores
sobre tu pecho invicto,
guarnecido de memorias.
Éramos jóvenes y el mundo…
diablos, qué importaba el mundo
,
si en tu espina dorsal
danzaba su equilibrio de funámbulo,
su andamiaje de profeta
y la duplicidad distraída de sus horas,
si toda la gloria de un instante
cabía en las pupilas de tus ojos…
Éramos tan jóvenes… ¿recuerdas? 


VUELVE

Deja que la noche entre
que yo te abrazaré hasta sentirte mía
mujer, ángel, belleza...
cómo te devuelvo esa sonrisa.
Esencia que trazas la ruta de mi piel
batalla que me vence,
emerge del vestido remendado
y sobrevive a las perennes carestías,
el mundo es nuestro puerto
el tiempo es hilo y tú
la única verdad
que me transparenta el alma.


EL SELLO
Tetraktys

Tendrías que haber llegado simplemente.
¿Para qué hablar del modo?
¿Acaso luce el sello que te estampa en la frente
una estrella que aúlla su luz a mediodía?

El cielo se inclinaba para abarcar tus ojos,
pero qué inmensa lumbre cegaba la mirada
echada a la intemperie.

Vecindarios de sombras
fundaban sus misterios de amotinado oleaje
(no hay piedad en la tormenta
que se viene anunciando como cuerno de caza)

¡Qué lejos el santuario para guardar el fuego!
Cómo apocar al viento, su ímpetu de ala.

(Cada intento de vuelo
fue un arreglo de cera ascendido a lo bajo.
Mil pétalos de loto no expiarán siquiera
de una llama, su entraña).

Y te percibo huérfana de ti, ya de tan lejos.
Salvajemente amada.


LAS ROSAS DEL INTENTO

En este río de nunca dejaste lo cierto de tu boca,
bebiste la tentación de ser lo más lejos de ti,
pasajero el camino se hizo a tus pies tan rápido
que te dejó varada al sueño de tu orilla.

No digas, sin embargo, detrás de toda puerta
se secaron las rosas del intento.

La torre fulminada por el rayo puede quedar ceniza
de bendecir
. Celébrala en tu danza dondequiera
que reza la cólera apagada en su estación de polvo
y mírale el color del tiempo a tu tristeza
como quien mira Abril.


LOS CÓDIGOS DEL SIGLO

Esa que asoma tras de ti, se fue hace tiempo.
Jamás podrás saber luego de cada despedida
cuál fue la más cercana, por más cierta;
la más absurda, por alejada de todo lo creíble.
Acaso son todas espejismos donde se busca
en vano tu memoria.
Pero allá están.
Detrás de cada hombro donde tu vista
hizo el intento por confirmar sus rastros;
y tu corazón —medio toque de cuerno y campanil—
las anunciaba…(esa señal sin amparo de lo ido
cuyo sonido se ahogaba en un golpe de suela
luego del sello dejado por cada uno de tus pasos).
Por cada una pagaste, apenas,
con la mísera impaciencia de la próxima.
Tus ojos como ágapes servían a sí mismos
la ruta presentida de cada noche venidera;
como si fuera probable todavía que el frío por sentir
doliera menos hielo que el pasado,
más alejado cada vez de tu ración precisa de esperanza.
¿No fueron suficientes los códigos que el siglo
brotaba por cada una de sus bocas?
¿Las fases que indicaban el ciclo de todas
las lunas de sus ojos?
¿La sagrada escritura del tiempo sobre todos
y cada uno de sus cuerpos?
Pero no hay vuelta atrás.
Acaso pruebe auscultar tu oído, algún día cualquiera,
el entre soñado vivido de tu pecho.
Y en vano te sepas en todas las que fuiste.
Esas que suenan cada vez más lejanas,
como badajos golpeando esa frágil campana
donde te ocurre el tiempo.



VERSOS SENCILLOS…

Mujer…
desde este invierno te miro
abstraído ahí en tu pelo
pasa un gorrión y me canta
pasan lluvias
paso... pasas,
y se me corta el aliento
al saber que no tan lejos
donde mi mano no llega
y se desvela el anhelo
con todo el ruido del mundo
por los braceos del sueño
brillas tú... deidad cubana.


Sobre el autor: Yo soy un sueño, un imposible, vano fantasma de niebla y luz… soy incorpóreo, soy intangible…