jueves, 15 de marzo de 2012

Esperanza III


Este instante podría ser perfecto.
Hoy el mundo está a mis pies.
¿Pero ella?
¿Qué preludio le recordará mi nombre?
¿En qué tiempo cerrará los ojos para no soñarme?
¿Qué cena le apaciguará los nervios del estómago?
¿Qué cena? ¿Qué cenará?
¿Cena? Allá donde la tierra ya no es fértil.

Habrá días en que se preguntará si tuvo hijos
y se sorprenderá cuando la respuesta sean flores
brotando de su vientre, ¡ella tan fértil!
¿Qué raíz le sustentará el miedo a perdernos?
¿Qué raíz? ¡Quiero cortarla!

¡Resiste Madre!

La aurora que una vez te mostraba mi rostro,
y el de mi hermano; ya viene, está cerca.

¡Resiste Madre!

Este instante podría ser perfecto,
pero mis lamentos deshacen todo indicio de alegría.
¿Acaso duerme mi madre? ¿Dónde duerme?
¿Duermes?
¿Y qué manos aliviarán el dolor de su espalda?
¡Su espalda de mármol! Yo sé que ella es fuerte.
Siempre espera mi voz, con las manos atadas,
en el mismo sentido de donde nace el sol.

¡Qué te ilumine Madre! ¡Y a mi hermano!
¡Qué la aurora ya llegue! ¡Qué te ilumine el sol!

Puede que yo vuelva, puede que tú vengas.
Puede que algún día vivamos un instante perfecto.

¡Resiste Madre!
¡Resiste hermano!
¡Resiste Yamilka!

© Yamilka Noa